17 mayo 2010

Un banquero que ha dicho las cosas claras

Buenas a todos.

Hoy traigo una columna de opinión que me parece muy interesante y que deja bien a las claras que los desmanes de la burbuja nos van a dejar como al gallo de Morón. Recomiendo su lectura, porque no tiene desperdicio: es la claudicación de un banquiero ante la que se nos viene encima., que no es poco.

Agustín Marco

Entre tanto mensaje políticamente correcto, entre tanta falacia declarativa, de vez en cuando se escuchan aseveraciones como puños, aseveraciones transparentes sin más ánimo que decir la verdad o desahogarse. Motivos al fin al cabo que uno agradece cuando viene especialmente un ejecutivo de banca, que, con la voz baja, se explaya una mañana de mayo propicia para encomendarse al espíritu.

Porque lo que aquí se cuenta es una confesión de un miembro de la comisión ejecutiva de una importante entidad financiera momentos antes de que las niñas de un colegio de tradición católica rezaran con alegría, ajenas a lo que pasa en el mundo real, en una de estas mañanas de mayo en la que se venera a la Virgen María y similares. El momento sirvió para que el directivo, cuya entidad va a tener que ser rescatada vía fusión entre iguales, reconociese que el sistema financiero español está quebrado.

No fue necesario sacar el colmillo para obtener tales declaraciones. Fue directamente el banquero el que preguntó al periodista que cuál era la morosidad de la banca, que cuáles se van a salvar, que en qué porcentaje está el paro y otras preguntas insidiosas. Los papeles cambiados. La respuesta del plumilla fue directa: ¿preguntas por las cifras reales o por las que se hacen públicas? “Por las de verdad”, puntualizó.

Tras un intercambio de pareceres, el directivo fue al grano: el paro va a superar los cinco millones, la banca tiene una morosidad del 12% y necesitamos recursos propios de forma urgente, es decir, una base de capital que permita garantizar la solvencia. Ya lanzado, aunque manteniendo siempre la templanza, el cajero aseguraba que tanto su entidad como el resto están atiborradas de emisiones de deuda, de preferentes y de todo tipo de productos poco recomendados por la CNMV, cuyos inversores se arriesgan a no ver ni los intereses.

Por ello, considera urgente conseguir capital a sabiendas de que la única vía son las emisiones de cuotas participadas, otro producto que el Banco de España aprueba con cuentagotas y que apenas han utilizado algunas entidades, como la CAM. Una situación peligrosa –los expertos cifran el agujero de las cajas españolas en entre 30.000 y 40.000 millones, como reconocía días atrás el responsable de un banco estadounidense en España- que no soluciona ni el FROB.

La conversación discurre sobre cuáles son es su opinión las que peor están y las que llevan en la UVI desde hace meses aunque públicamente salgan maquilladas diciendo que a mí no me pasa nada. Ahí surgen los nombres de siempre –CAM, Bancaja, Caja Madrid, las castellanas, etc...- “Todo es pura contabilidad, ajustes de un lado y de otro para que la foto oculte la situación”, sentencia. Por supuesto, agrega, con la bendición del Banco de España, que no toma una medida contundente ni a tiros, y la aquiescencia de las auditoras.

En esa mañana espiritual, el banquero no está para milagros. No sé si los cree, pero no los espera. “Yo veo las cuentas de nuestras participadas todos los meses y… qué quieres que te diga. Dan ganas de llorar”.

26 abril 2010

Los 20 errores al comprar una vivienda

Buenas. de nuevo a todos.

He visto una noticia en 'Cotizalia' que me permito la licencia de reproducir. En ella se habla de los errores más comunes a la hora de plantearse comprar una casa.

Si los pardillos hubieran tenido más en cuenta todas estas cosas, quizás ahora no estaríamos como estamos, con el agua al cuello. Saludos a todos.

Los 20 errores más frecuentes en la compra de una vivienda

Es una de las decisiones más importantes y probablemente la mayor inversión en la vida de la mayoría de españoles y, sin embargo, muchos de ellos cometen, con bastante frecuencia, los mismos errores. Comprar una vivienda supone un gran desembolso de dinero además de un compromiso a largo plazo. En ocasiones, de por vida.

Las caídas de precios experimentadas desde los máximos de 2007 y la probabilidad de que sigan descendiendo en los próximos meses ha animado de nuevo a numerosos españoles a plantearse la compra de una vivienda. Sin embargo, existen varios factores a tener en cuenta antes de dar el salto y evitar desagradables sorpresas a posteriori, cuando ya no hay marcha atrás.

¿Qué errores cometemos cuando compramos una propiedad?

1.- En general, no se hacen números. ·En España no tenemos cultura financiera. La compra de una vivienda es la inversión más grande para muchos españoles y, sin embargo, no tenemos la formación financiera necesaria para afrontarla·, explica a Cotizalia.com Fernando Encinar, socio fundador y jefe de estudios de idealista.com.

2.- Mucha gente se olvida que al precio de compra de un inmueble hay que sumarle casi otro 10% por los gastos que se derivan de la compraventa. Si la vivienda es nueva, el comprador debe pagar el IVA -ahora en el 7% y a partir del verano en el 8%-. Si el inmueble es de segunda mano, hay que abonar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales. Éste puede variar sensiblemente de una comunidad a otra y depende también si la propiedad se encuentra en una zona rural o urbana. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, este impuesto es único, del 7%. Tampoco hay que olvidar los gastos del notario, del registro de las escrituras y la minuta de la gestoría. Para un piso de unos 240.000 euros en Madrid, la factura por estos conceptos puede salir por unos 18.000 euros. Sin olvidar que generalmente, antes de cerrar una operación de compra-venta se reserva el inmueble, lo que supone el desembolso de una señal.

3.- Tampoco se hacen números con la hipoteca, que también lleva aparejados una serie de gastos e impuestos. Hay que pagar un impuesto por el importe del préstamo, al notario, al registro y a la gestoría. Para un inmueble similar al anterior, la minuta a abonar puede alcanzar los 4.500 euros. En total, y sumado a los 18.000 euros del apartado anterior, cerca de 22.000 euros más, sin contar que la mayoría de entidades financieras exigen la contratación de determinados productos junto con la hipoteca, cuya contratación es obligatoria y puede influir en el diferencial a pagar. Seguros de hogar y vida, planes de pensiones, domiciliación de la nómina... Todos ellos suponen un gasto adicional.

4.- Impuestos y gastos adicionales. El comprador olvida a menudo que comprar una vivienda supone unos gastos de comunidad fijos todos los meses y extraordinarios en casos puntuales, como por ejemplo, las derramas para realizar mejoras en los edificios. Además de los gastos derivados del deterioro del propio inmueble. ·En 30 años, lo normal es que la vivienda tenga unos gastos de mantenimiento. Se cambia la cocina, se acuchilla el suelo... En el caso de un chalet, el mantenimiento es mucho mayor. La cimentación y los tejados sufren mucho más·, explica Miguel Hernández, experto inmobiliario y profesor del IE Business School, quien apunta que también hay que tener en cuenta el IBI o el impuesto sobre la recogida de basuras, entre otros.

5.- Dinero para muebles e imprevistos. Generalmente, las viviendas se compran vacías. A la hora de echar cuentas hay que hacer un presupuesto estimado de los muebles o artículos que van a comprarse. Sin olvidar lo que puede costar dar de alta la luz, el teléfono o el gas. Gastos que, por otra parte, serán fijos mensualmente o cada dos meses. Tampoco hay que olvidar que pueden surgir imprevistos, como una reparación del coche.

6.- No solicitar una tasación previa del inmueble o propiedad. ·El 99% de las personas que adquiere una propiedad no pide una tasación previa antes de cerrar el contrato de compra-venta", explica Juan Fernández-Aceytuno, director general de Sociedad de Tasación. El informe de la tasadora, además del valor del inmueble, recoge también información urbanística, registral y catastral, además del plano de la propiedad, los linderos o servidumbres, así como las cargas que pudiera tener la vivienda o si ésta cuenta con un inquilino. "Sin ella, el comprador está en desigualdad de información pues desconoce si los datos aportados por el vendedor son real", Fernández-Aceytuno. Y añade que "con una tasación previa se puede constatar si el inmueble tiene realmente la superficie que dice el vendedor, que la terraza que nos venden no sea de uso comunitario, como puede suceder con los áticos, o que los linderos de una parcela están situados donde nos dice el vendedor. Todo esto puede influir significativamente en el precio final de la operación".

Además, las tasaciones son una herramienta de negociación muy importante y dan al interesado un mayor margen de negociación con el vendedor. La diferencia de unos metros cuadrados puede suponer, en ciudades como Madrid, varios miles de euros que, trasladados a un préstamo hipotecario y a los consiguientes intereses, se traduce a la larga, en un importante desembolso de dinero. Una tasación puede costar unos 200 ó 300 euros, "que sobre 200.000 euros es un gasto muy pequeño. Además, esta tasación sirve al banco si finalmente se cierra la operación", asegura Fernández-Aceytuno, quien aconseja, no obstante, consultar primero con la entidad con la que se firmaría el préstamo y asegurarse de que la tasadora está inscrita en el Banco de España.

7- Manejar un escenario estable de tipos de interés. "Me preocupa que muchos españoles no hagan números con el préstamo hipotecario", señala Encinar. "Ahora, las cuentas se están haciendo con un escenario del euribor al 1,2% y no al 3%. Es un error gravísimo. Durante los primeros años de vida del préstamo se pagan muchos intereses y poco principal. Acabamos de dejar atrás una situación de tipos al 5% que provocó que muchas familias se vieran estranguladas por la hipoteca y ya nos hemos olvidado de lo que puede suponer un nuevo incremento del precio del dinero". Se nos olvida echar cuentas con tipos más altos.

8.- Hipotecarse a plazos muy largos. A partir de 25 años, según Encinar, es un error. "Es mejor no comprar. Cuanto más largo es el plazo, más dinero pagas al banco y más cara te resulta la compra".

9.- Endeudarse por encima del 30% de los ingresos. El Banco de España recomienda que el pago de la cuota de la hipoteca sumada al resto de las deudas (cuota del coche, préstamos personales, tarjetas de crédito, etc.) no supere entre el 35% y 40% de los ingresos de los titulares de la hipoteca. Esto permite tener mayor flexibilidad para pagar la hipoteca y poder seguir afrontando el pago en caso de que los ingresos de la familia puedan reducirse.

10.- Pedir un aval a padres, familiares o amigos. Es otro error, para Encinar. "Quien decida comprar una casa debería enfrentarse de manera individual al pago de la misma porque si la situación se tuerce arrastras a los demás. Si no puedes permitírtela, no te la compres".

11.- En general, quien decide comprar una vivienda no se plantea si está cara o barata. "Es necesario buscar estadísticas e información para saber si el inmueble en cuestión está o no en precio", explica Encinar. El abanico para informarse es amplio. Desde los datos oficiales del Ministerio de Vivienda, del INE, pasando por los del portal inmobiliario a los estudios de algunas tasadoras.

12.- Muchas personas adquieren un inmueble pensando en que los precios siempre suben. "La gente asume que los precios siempre se revalorizan y no siempre es así", apunta Encinar. Una opinión que también suscribe Miguel Hernández: "Siempre se piensa que los precios de la vivienda suben y que los tipos estarán bajos. Pero, el inmobiliario, como otros sectores y mercados, también está sujeto a ciclos. No existe una cultura en España de que los precios pueden bajar y nadie te puede asegurar que esto no vaya suceder y que ahora no vayan a seguir bajando. Hay que hacer una reflexión a largo plazo".

13.- Ignorar a las agencias. "En estos momentos, acudir a una de ellas es garantía de comprar más barato. Sobre todo si se va con una oferta por delante", sostiene Encinar. "Antes, en los años del boom, no se negociaban los precios, pero ahora, a las agencias les interesa negociar. Al fin y al cabo viven de la venta de inmuebles. En ocasiones pueden convencer al vendedor y conseguir descuentos de hasta dos dígitos", añade.

14.- No negociar el precio o no hacerlo hasta el máximo. "Con la burbuja que hemos vivido muchos compradores piensan que no se pueden presentar ofertas porque piensan que se las van a rechazar o si son agresivas, que el vendedor se va a enfadar. Muchos potenciales compradores desechan muchas oportunidades sin plantearse realizar una oferta", apunta el jefe de estudios de idealista.com.

15.- Dejarse llevar por los sentimientos. "En muchas ocasiones, comprar una vivienda es una decisión poco racional, con un componente emocional muy importante lo que provoca que en muchas ocasiones, la decisión de compra no sea acertada", suscriben Fernández-Aceytuno y Miguel Hernández.

16.- Empeñarse en comprar una VPO. "En ocasiones es un solución para un momento dado, pero a veces, la vivienda no es para toda la vida. Las viviendas protegidas están sujetas a una normativa de uso y venta especial que conviene tener en cuenta y que varía en función de cada Comunidad Autónoma. A nivel estatal, las VPO debe ser el domicilio habitual del comprador y si éste quiere revender la vivienda, el precio está fijado por la administración, quien además posee derecho preferente de compra.

17.- Dejar que la presión te haga tomar una decisión precipitada. Hoy en día existen varios factores de presión para comprar una vivienda como la subida del IVA a partir del verano o la eliminación de la deducción fiscal a partir del próximo año por la compra de una vivienda a partir de los 24.000 euros. "Se trata de factores que pueden precipiatr una compra. Estamos en un buen momento para explorar el mercado, pero no hay que precipitarse", aconseja Encinar.

18.- Pensar que los precios han tocado suelo y que, por tanto, es el mejor momento para comprar. Los últimos datos oficiales muestran una caída del 4,7% durante el primer trimestre. Sobre este tema hay división de opiniones. Por un lado están quienes opinan que los precios no van a caer más y, por otro, los que piensan que todavía se pueden esperar descensos adicionales.

19.- No valorar si merece la pena vivir de alquiler. En España, la cultura de la propiedad está muy arraigada. "Tenemos el pensamiento de que la única opción es comprar. Vivir de alquiler es una alternativa que muchos rechazan y desechan desde el principio. Conviene hacer números si realmente resulta más rentable. Hoy por hoy no hay un gap tan importante entre comprar y alquilar", apunta Miguel Hernández, quien señala que hay que tener en cuenta, además del precio, otras opciones. "Si cambias de trabajo, vivir de alquiler te da mayor movilidad·. Cuando la diferencia económica entre vivir en propiedad y alquiler es importante, la diferencia puede destinarse al ahorro. Por ejemplo, a un plan de pensiones2, añade.

20. Comprar una vivienda no es como comprar un coche. "Es una decisión a largo plazo que está centrada en tu vida. Puede afectar a los siguientes 30 años. Es como si tuvieras que elegir en un minuto los próximos tres coches de toda tu vida", comenta Miguel Hernández. También se presupone que las condiciones, tanto personales como profesionales, van a ser las mismas. No van a cambiar. Sin embargo, esto no siempre es así. Crece la familia, hay cambios de trabajo, éste se puede perder... "En el momento de la compra no tenemos visión a largo plazo y no se tiene en cuenta la situación personal de los próximos años", apunta Hernández.


04 enero 2010

Al rico 55%

Muy buenas, queridos lectores.

El otro blog, las navidades y la morriña general me tienen muy apartado de este blog, pero de vez en cuando apetece actualizarlo un poco con noticias como esta:

La revista 'The Economist' sigue dando palos y nada más comenzar el año se despacha a gusto con la siguiente noticia:

Las viviendas en España siguen estando sobrevaloradas un 55%

¡Ahí es nada! Y para colmo, nos dicen que es el desajuste más abultado de todos los países del mundo mundial. Al menos, somos los primeros en algo...

Aquí posteo la noticia, para quien esté interesado. Feliz año a todos, y esperemos que esa bajada del 55% no se haga esperar mucho ;-)

El precio de la vivienda en España continúa un 55% sobrevalorado pese a la senda bajista recorrida hasta la fecha, según un indicador creado por el periódico británico The Economist que refleja que este desajuste es el más abultado de entre los principales mercados mundiales. El indicador establece un precio razonable para cada país poniendo en relación los valores de compraventa y los ingresos por alquiler y determinando para cada caso una media histórica, de forma que los resultados superiores a ésta son interpretados como una sobrevaloración.

En el caso de España, tomando como referencia los valores desde 1990, la sobrevaloración de los precios se situaría en el 24%, mientras que atendiendo a las cifras desde 1975 este porcentaje ascendería al 55%.

Por detrás de España se situarían Hong Kong (52,9%), Australia (50%) y Francia (39,8%).

Según The Economist, "el hecho de que los mercados se estén estabilizando podría sugerir que los precios han caído los suficiente para corregir los excesos de la 'burbuja' inmobiliaria".

Si bien, apunta que los precios siguen cayendo en aquellos mercados sobrevalorados como Francia, Irlanda o España, por lo que el ajuste global aún no habría tocado fondo.

Así pues, el análisis arroja que los precios de la vivienda en EEUU se sitúan ya 3 puntos porcentuales por debajo de su media histórica tras abanderar la crisis del 'ladrillo' a nivel internacional.

Por su parte, el coste de las compraventas en el Reino Unido está creciendo de nuevo con una sobrevaloración del 28,8%, lo que hace pensar que el mercado se mantiene en una fase expansiva.

16 octubre 2009

¿Compro casa?

Columna de Primo González (parece mentira que hace unos meses le llamásemos 'el optimista' en este mismo blog) en 'Estrella Digital' el 16 de Octubre de 2009:


La caída de los precios de la vivienda está dejando a muchos inmuebles en condiciones muy apetecibles de precio, considerando los precios que existían hace dos años. Acabó la fiesta inmobiliaria y han llegado los recortes de precios, que se suceden en cascada y sin cesar, sin que nadie sepa a ciencia cierta cuándo va a terminar el tobogán bajista. La bajada de precios se ha consolidado en los últimos meses desde que han entrado en liza las entidades financieras. Cansadas de acumular llaves y más llaves de pisos de propietarios en fuga, que han dejado la vivienda casi sin estrenar y con una hipoteca que a estas alturas supera el valor de mercado de la vivienda, las entidades financieras han puesto en marcha agresivas campañas, aguzando el ingenio mediante las más diversas fórmulas con objeto de convencer a los potenciales compradores de que ha llegado el momento de decidirse a la compra de un piso, para lo cual cuentan con un arma de indudable impacto en estos momentos, el acceso rápido a un crédito a tipo asequible.

La duda, sin embargo, persiste entre muchos potenciales compradores, muchos de ellos demandantes de una vivienda que no será de primera ocupación sino para explotarla vía alquiler. Y persiste porque las estadísticas oficiales que cada poco leemos, unas quizás más fiables y consistentes que otras, no dejan de mostrar la inclinación descendente de la curva de precios. O sea, que el que no compra, hoy por hoy, acierta. Es decir, dejando la decisión, no urgente en la mayoría de los casos, para más adelante, se asegura un precio más bajo en la adquisición del inmueble.

Este retraso es lógicamente una de las rémoras a las que se enfrenta el sector inmobiliario, ya que mientras exista la convicción de que dentro de unos meses se puede comprar más barato, pocos van a dar el paso de adquirir la vivienda en las circunstancias actuales, por favorables que sean las condiciones de tipo de interés e incluso de precio. El sector no va a levantar cabeza previsiblemente mientras el horizonte inmediato o de medio plazo de los precios apunte a la baja. Muchos españoles han adquirido inmuebles en la creencia de que se trataba de una especie de plan de pensiones en el que convenía enterrar el dinero para recuperarlo el día de mañana.

Esta crisis quizás sirva para enterrar en alguna medida esa proyección de tipo patrimonial, pero es probable que la idea subsista en muchas mentes como una razonable oportunidad de lograr una renta, vía alquiler, en el futuro. Pero mientras los precios sigan bajando, y lo están haciendo de forma interminable, estos planteamientos van a quedar en segundo plano. La gente no está dispuesta a invertir con vistas al alquiler o a la acumulación de patrimonio si sabe que de aquí a unos meses su ahorro se va a depreciar. Menos mal que en los últimos meses las caídas de precios se han ido suavizando paulatinamente. En estos momentos, y según las últimas estimaciones, los retrocesos de los precios de los pisos en términos anuales rondan el 8%.

Cuándo acabará esta pendiente es un asunto que resulta bastante difícil de indagar, ya que dependerá de la oferta de viviendas vacías disponibles, que parece superior al millón de unidades, mucho ladrillo para una demanda que, por mucho que pueda reaccionar si los precios se consideran ya asequibles, no va a cubrir esa oferta en varios años. El ritmo de construcciones ha caído por fortuna desde los 600.000 pisos anuales de hace dos o tres años a los 200.000 escasos en la actualidad, cifra que tiende a bajar. Por lo tanto, se están poniendo las bases para un cierto equilibrio entre la oferta y la demanda, aunque el momento exacto de ese equilibrio no parece cercano.

El Gobierno anunció hace unos meses que iba a suprimir la deducción fiscal a la vivienda para el año 2011, quizás en un intento de estimular la demanda antes de esa fecha, es decir, hasta finales del año próximo. No está claro que la "amenaza" haya surtido efecto, aunque es probable que muchos quieran esperar al último momento. Y ese momento está lejano aún, ya que queda más de un año. Para entonces se podrá hacer el pleno: precio mucho más bajo y deducción fiscal aún vigente, con la posibilidad de que los tipos de interés sigan siendo tan benévolos, o casi, como los actuales y las entidades financieras hayan bajado un poco la guardia a la hora de conceder hipotecas a un abanico más amplio de compradores.

En suma, casi todo invita a esperar para tomar una decisión de compra, lo que no es bueno para el sector ni para la economía. La forma de deshacer este laberinto quizás resida en el alquiler, cuyo fomento por parte del Gobierno y de las autoridades judiciales podría abrir una fase de mejores expectativas para los inversores en viviendas. Habría que pedirle algo más de imaginación a las autoridades en este asunto, no sólo a los responsables de Vivienda, sino posiblemente, y sobre todo, a los que manejan los hilos fiscales. Un tratamiento fiscal más adecuado a los inversores de este tipo de activos podría contribuir una situación que parece pudrirse cada día un poco más.

25 septiembre 2009

Para tener la boca grande

Columna de Irene Lozano en 'Estrella Digital' el 25 de Septiembre de 2009:

Juan Ramón Quintás es un señor que preside la asociación de las cajas de ahorros (CECA) y además tiene opiniones políticas, como todo ciudadano debería tener. Por su parte, Miguel Martín preside la patronal bancaria (AEB) y también expresa su punto de vista aquí y allá. Ambos han coincidido en los últimos días en sus críticas al Gobierno y sus negros pronósticos, lo cual no resulta extraordinario. No veo por qué se les ha tratado de acallar asegurando que ése no es su negociado.

La política nos incumbe, o debería hacerlo, a todos los ciudadanos, luego el problema no es que hablen de lo que no les compete, sino que callan demasiado sobre sus propios asuntos. Quintás podría hablar de los 9.000 millones de euros que los contribuyentes hemos pagado de nuestro bolsillo para el rescate de Caja Castilla La Mancha, de los desmanes de sus directivos, o de la "contabilidad creativa", por utilizar una expresión indulgente, que se practicaba en esa caja. ¿Tiene algo que decir el señor Quintás sobre el falseamiento de datos contables en otras cajas? ¿Conoce información de interés sobre aquéllas que, según se aseguraba hace unos meses, estaban al borde de la quiebra? ¿Tendremos que abonar nuevos rescates? ¿Podría explicar hasta qué punto los créditos hipotecarios de alto riesgo concedidos a espuertas por las cajas en años pasados contribuyeron a la burbuja inmobiliaria? Todo esto nos interesa sobremanera. Más incluso que las especulaciones sobre adelantos electorales.

En cuanto a Miguel Martín, ¿sabe por qué, pese a los avales del ICO, la mayor parte de los bancos sigue sin dar créditos? Esta misma semana, el Banco Central Europeo ha hecho pública una encuesta según la cual las dificultades de financiación para las pymes españolas son muy superiores a las de otros países, ¿tiene Martín una explicación para esto? ¿Podría decirnos en qué medida la falta de crédito está lastrando la recuperación económica? Ciertamente, sus lamentos resultarían más creíbles si aclarara qué ha hecho mal su propio sector y qué está dejando de hacer para contribuir a la salida de la crisis.

A buen seguro, ambos manejan información de primera mano sobre estos asuntos, pero sobre todo han de tener algo tan elemental como el pudor. El origen de esta crisis ha sido financiero. Sencillamente, no pueden eludir la autocrítica y conservar la vergüenza. De lo contrario, se les criticará, no por meterse donde no les llaman, sino por lo que resume muy bien la castiza expresión: "Para tener la boca grande, hay que tener el culo limpio".

15 julio 2009

La morosidad, en el punto de mira

Muy buenas.

Mientras el incompetente e inepto gañán que tenemos por presidente del (des)Gobierno chuleaba de solidez de sistema financiero delante de todos los dirigentes del primer mundo (pobrecito, lo que se tienen que reír de él a sus espaldas), resulta que los banquitos y cajitas nacionales estaban hasta el cuello. Cosa que por otra parte ya sabíamos todos; todos, salvo (quizás) el incompetente e inepto gañán. Es lo que tiene decir frases grandilocuentes de cara a la galería: que después se queda con el culo al aire; cosa que por otra parte parece importarle poco, vista la contumacia con la que hace sus declaraciones a lo grande y después rectifica por lo bajini.

Y es que la alegría con que bancos y cajas han soltado millonadas a insolventes de facto, además de llevarnos a precios estratosféricos y a una burbuja de dimensiones mundiales, ha hecho que la tasa de morosidad se dispare hasta niveles que no se conocían hace décadas.

La media de 2008 fue del 2.36% frente al 0.72% de 2007 (ahí es nada). La tasa en Enero ya era del 3.80%, a niveles de 12 años antes, y alcanzaba la pavorosa cifra de 71.700 millones de euros.

La tasa de Marzo ya llegaba al 4.17%; teniendo en cuenta sólo las cinco mayores cajas de ahorros la mora se cuadruplicó respecto a 2008, hasta llegar al 4.9%, lo cual suponía una cierta estabilización desde Enero... salvo por el hecho de que el resto de indicadores no cuadraban, por lo que se sospechaba que era "demasiado bueno para ser cierto" (gran enlace). ¿Ocultación de información por parte del (des)Gobierno y/o el Banco de España?

La tasa de Abril siguió empeorando hasta llegar al 4.42% (5.04% para las cajas) y 79.017 millones de euros (la más alta desde Agosto de 1996), lo que suponía un aumento del 5.77% respecto al mes anterior. Y parece que lo peor está por llegar, ya que el Financial Times augura una tasa del 8% para finales de año (y ya veremos si se estabiliza ahí). Con estos datos, no es de extrañar que Moody's rebajase el rating a 25 entidades españolas (aunque, sinceramente, después de lo que ha ocurrido, ¿hay alguien que a día de hoy siga confiando en los ratings de las empresas calificadoras?).

Pero lo peor, con todo, está en las cajas de ahorros: los reyezuelos de Taifas han gobernado a su antojo las cajas de sus terruños particulares y financiado los proyectos e ¿ideas? (sic) de los amigotes de su misma cuerda, por muy peregrinas que éstas fuesen, y eso por no entrar en tratos de favor y otras prebendas. Ahora es cuando reconocen que "se excedieron dando créditos" y piden al (des)Gobierno tomar medidas contundentes (léase aportar dinero de los contribuyentes) para evitar "consecuencias dramáticas" (Quintás dixit).

Y tras eso, ocurrió lo que tenía que ocurrir: la primera intervención de una caja por parte del Banco de España (aunque seguro que no la última, aunque los ciudadanos no recibamos la más mínima información acerca de este ni ningún otro proceso llevado a cabo por el (des)Gobierno), este caso CCM, controlada por políticos más afines a favoritismos que a decisiones con base económica (en este caso, el inefable Hernández Moltó, pero no es el único caso).

Y todo mientras el profeta Zapatero, el inepto gañán, alardeaba de nuevo frente a periodistas internacionales de lo saneado del sistema financiero español y seguía negando cualquier crisis de las entidades financieras; y a la par, el impresentable Barreda (el mismo que lanzó la ocurrencia de comprar a los promotores los pisos que no pudieran vender al público) tenía la increíble cara dura de achacar la caída de CCM a una campaña de descrédito y a una situación coyuntural... ¡Hay que tener jeta!

Para paliar todo este desaguisado más todo el que viene detrás, nuestro izquierdista presidente (nótese el sarcasmo) ha hecho oídos a las peticiones de fondos de recapitalización por parte de las entidades financieras y ha puesto la friolera de 99.000 millones de euros encima de la mesa, lo cual significa que el dinero de los contribuyentes saldrá al rescate de los más ineptos en la gestión del dinero ajeno.

Y es ahora cuando vuelve a salir a la palestra el debate de si hay que proteger a las entidades financieras (que, no lo olvidemos, han obtenido beneficios estratosféricos estos años) y a sus ejecutivos, principales responsables de la crisis que estamos atravesando. Como dice Martín Seco al respecto, no parece adecuado que se utilice dinero público sin ninguna contraprestación:

Las actuaciones instrumentadas hasta ahora no parecen las más apropiadas. En todo caso, sólo han podido solucionar puntual y temporalmente el problema de la liquidez de algunas entidades financieras, pero en ningún caso el de la posible insolvencia. Lo que no sería justo, ni siquiera eficaz, es que la concesión de dinero público fuera gratuita. Por eso, no vale la fórmula de crear un banco malo, ni la de endosar al Fondo de Garantía de Depósitos los activos tóxicos. No se puede repetir la estafa que para todos los españoles representó las recetas aplicadas en la crisis bancaria pasada, en la que con recursos públicos se sanearon los bancos en dificultades para devolverlos a continuación al sector privado. Los contribuyentes pagan y los de siempre salen más ricos de la crisis.

Y para terminar, un dato para que no nos creamos que se acabó la alegría: la deuda de los bancos españoles con el BCE bate récords en Junio al situarse en los 70.703 millones de euros. Si nuestras entidades no sufren la subprime mundial es, simplemente, porque en lugar de a prestar se dedicaron a endeudarse hasta las cejas.

Que ustedes lo pasen bien en las vacaciones.

01 junio 2009

El augurio de Citigroup

Muy buenas.

Hoy os traigo, queridos lectores, el augurio que Citigroup hace del futuro más o menos inmediato del mercado inmobiliario español. Y no habla de si va a caer o no, sino simplemente de cuándo, e incluso se atreve a profetizar el cuánto. Aquí lo dejo para vuestro disfrute y, tal como decía William Wallace ante la carga de la caballería, es momento del: ¡¡Quietoooos, quietooooossssss...!! Porque esto va a caer a plomo en no mucho tiempo, así que ahora es el momento de mantenerse con los nervios templados y no sucumbir al deseo de la compra. ¡Ahora, les toca sufrir a ellos!

Citigroup ha publicado un informe sobre la zona euro en el que explica que "los precios de la vivienda de los países que experimentaron un boom del sector inmobiliario apenas han empezado a reflejar la crisis financiera y la recesión económica, contrario a lo ocurrido en Estados Unidos y Reino Unido, donde las caídas son extensas y generalizadas".

En su opinión, "todos los ratios que mueven los precios de la vivienda y las cifras de accesibilidad sugieren que nos queda por delante una significativa caída de los precios inmobiliario en la mayoría de los países europeos", entre los que cita a España.

El banco americano indica que "basándonos en el análisis de los ciclos de precios inmobiliarios, la caída de los precios de la vivienda podría durar entre cinco y seis años". Por ello, alerta que "los efectos sobre la riqueza de los hogares, la actividad constructora y el crecimiento económico podrían prolongarse durante un largo periodo".

La firma se muestra extañada por el diferente comportamiento de países como España comparado con lo ocurrido en EE.UU. y Reino Unido, que llevan pérdidas de más del de entre el 34 y 23% respectivamente, y pese a que durante años atrás tuvieron unas alzas semejantes o superiores. Por ello, y a la vista de los datos internos de cada país, concluyen que "es simplemente una cuestión de tiempo que llegue a estos países (España, Francia, Italia u Holanda) una inevitable, significativa y prolongada caída de los precios reales de la vivienda (descontando los efectos de la inflación)".

Citigroup diferencia claramente dos tipos de países dentro de la zona euro. Por un lado coloca a Alemania, Austria y Portugal, que no siguieron la tendencia alcista de los precios de la vivienda durante la década pasada y que incluso no subieron ni siquiera de acuerdo con la inflación. Por otro sitúa a los países del boom, entre los que coloca a España, Francia, Italia y Holanda. Apunta que cada país es un mercado diferente y que no conviene generalizar sobre las razones que propiciaron el boom, ni sobre cómo saldran de la crisis.

Así, señala que aunque todos tocaron techo alrededor del cuarto trimestre de 2007 y primero de 2008, su comportamiento posterior no es homogéneo. Así, España lleva perdido ya un 7,3%, mientras que Holanda apenas ha visto erosionado el precio de sus casas un 2,1%

Por ello, apunta que la ausencia de una corrección más drástica en estos países no está justificada según los términos sobre los que suelen basarse los precios de la vivienda (tipos de interés, producto interior bruto -PIB- per cápita y población). Según el banco, estas tres variables fueron el caldo de cultivo ideal para la subida del precio de la vivienda en España, ya que tuvo la mayor caída de los tipos de interés entre 1996 y 2006 y también el mayor alza del PIB per cápita de Europa. Además, su demografía también jugó a favor, ya que fue el único país de los analizados en los que creció la población en disposición de comprar casa (con una edad de entre 25 y 49 años).

Sin embargo, en los próximos años se espera que estos factores jueguen en contra, ya que Citigroup estima que habrá una caída del PIB per cápita y de la población. Por el lado de los tipos de interés, el banco señala que problablemente han tocado suelo. Por ello, recuerda que anteriores ciclos negativos de los precios de la vivienda han traído caídas del 25% y que han durado de media 5 años y medio.

Para este ciclo, Citigroup espera correcciones de entre el 20 y 30% dependiendo del país y ven "improbable que acabe antes de cuatro o cinco años".


24 mayo 2009

Esto está tocado de muerte

Sí, señores. El mercado de la vivienda está tocado de muerte. Y para corroborarlo, nada como la noticia aparecida la pasada semana en las noticias de televisión a las tres de la tarde: una "noticia" (o espacio publicitario) en la que durante nada menos que cinco minutos (mucho para una noticia en un telediario) se hablaba acerca de excursiones creadas para inversores que quisieran comprar viviendas en la Costa del Sol con un descuento de hasta el 70%: se veían pisos de más de 500.000 euros vendidos a precio de saldo de 200.000.

Sí, siguen siendo caros, pero es una bajada importante. Y esto no ha hecho más que empezar...

¡Ahora es cuando toca esperar!

Saludos a todos.

03 abril 2009

La cumbre del G-20

Muy buenas.

Por una vez, y sin que sirva de (demasiado) precedente, me gustaría publicar una columna de opinión de una periodista que siempre me sorprende por su mordacidad y su buen tino a la hora de exponer la realidad más cruda de una forma que incluso hace esbozar una sonrisa en el rostro.

Irene Lozano escribe su columna los viernes en 'Estrella Digital', y de veras que merece la pena seguirla porque la mayor parte de las veces acierta plenamente en sus comentarios acerca de la realidad.

Esta semana, ayer mismo, tuvo su punto de mira en la cumbre del G-20, y creo que su comentario no puede ser más mordaz, acertado y crítico con lo que se ha visto en la cumbre. Aquí lo posteo para disfrute del personal.

Buenas noches.

Sin costaleros en el G-20 (enlace)

Los prohombres del mundísimo, más conocidos como G-20, se reunieron en noviembre pasado y acordaron volver a encontrarse en abril. Se van de Londres habiendo pactado celebrar otra cumbre antes de final de año. Y además han decidido gastarse un billón. En las cofradías sevillanas se lo toman más en serio: también se ven para decidir cuándo se verán y hacen obras piadosas, pero al menos una vez al año cargan el paso a hombros y hasta los flojos declaman saetas.

El billón es básicamente todo, y habrá que vigilarlo con cuidado, porque una gran parte se destina al FMI, que triplica sus fondos y se perfila como un superministerio de economía mundial de legitimidad dudosa. El desembolso del G-20 se destina a "restablecer el crédito, el crecimiento y los puestos de trabajo en la economía mundial", según aseguró Gordon Brown. El problema es que algunos países llevan gastado mucho más en limpiar la basura bancaria y esto sigue hediendo.

En cuanto a medidas concretas, han decidido, en un rapto de arrojo, actuar contra los paraísos fiscales, por ser allí donde se refugian los beneficios de todos aquellos cuyas pérdidas pagamos hoy a escote los contribuyentes. ¿Y qué van a hacer? Indignados, han dicho que no pasa un día más sin su drástica y audaz medida: publicar una lista. No una lista de las empresas o particulares que guardan allí sus ahorrillos. Una lista de los paraísos fiscales no cooperativos. Para sacarles los colores, ea.

Nos encontramos ante la peor crisis económica mundial en ochenta años, aunque no lo parezca. Y pese a la gravedad de la situación, no ha habido acuerdos sobre gasto público ni compromisos de evitar el nacionalismo económico. Eso sí, han adoptado la resolución de abordar de alguna forma y en algún momento, tal vez en la próxima cumbre o en la siguiente, la regulación financiera, el secreto bancario, los fondos de riesgos, las remuneraciones disparatadas, en fin, esas menudencias que nos han llevado al borde del precipicio.

Esto es el parto de la montaña, aunque la información siempre se puede interpretar. El alza jubilosa de las bolsas de todo el mundo, no obstante, confirma las peores sospechas: los mercados cerraron exultantes porque han comprendido que nada va a cambiar. Las expectativas sobre una reforma del capitalismo para acabar con la opacidad, los beneficios sin límite, la especulación y la ingeniería financiera, se disipan definitivamente sobre la bruma del Támesis. Celebremos ese nuevo billón para el viejo sistema que nos trajo esta crisis asesina.

13 marzo 2009

El sistema financiero más sólido del mundo

Muy buenas, lectores.

Mientras nuestro ineZPto particular hace el ridículo por el mundo chuleando de sistema financiero y bancario saneado (aunque siempre hay quien le cree), la situación en España es vista bastante peor por cualquiera que tenga ojos en la cara y un poco de sentido crítico.

El año pasado, justo antes de las elecciones, ya había indicios de que algunas cajas pasarían por problemas, aunque en su momento es posible que hubiese órdenes para impedir que semejantes noticias salieran a la luz. Menos de un mes después, el propio Banco de España empezaba a alertar de que podría haber dificultades de financiación para los bancos. ¿Casualidad?

En esas fechas, la morosidad rondaba el 1,12%, un dato porcentualmente muy superior al de meses antes, pero en nada preocupante dado que aún se mantenía en niveles históricamente bajos. Lo malo de ese dato, sin embargo, era la tendencia que empezaba a mostrar tasa de la morosidad; y esto lo sabían en la CECA, de modo que se empezaba a hablar de tasas de morosidad del 3% para 2009 al tiempo que se aseguraba de que era imposible que se llegase a tasas del 8% como en los años '90.

En Junio, el Banco de España admitía que "la banca no es inmune" a la situación y que en caso de prolongarse podría haber problemas, mientras la AHE hacía sus optimistas previsiones de morosidad cifrando la tasa en el 2%. Claro que el concepto de mora es, cuando menos, discutible en cuanto a apuntes contables; los bancos disponen de buenas coartadas para mantener el balance saneado a pesar de los problemas de pago... al menos durante un tiempo.

Los bancos y cajas se han dedicado por tanto a sustituir un epígrafe de su balance por otro con tal de ocultar la morosidad: toma de participación accionarial, permuta de deuda por inmuebles u otros bienes y otras prácticas legales pero quizás poco ortodoxas. ¿Pan para hoy y hambre para mañana? En cualquier caso, un juego muy peligroso.

Pero lo que no se podía ya negar en esas fechas es que los activos de la banca habían sufrido un rápido deterioro en los últimos meses. Se dieron créditos en condiciones muy precarias, por lo que la cruda realidad de la subprime española ya comenzaba a asomar... y de eso se empezaron a dar cuenta las cajas cuando la morosidad se situó en el 2.87% en Agosto, bastante antes de lo que se había pronosticado apenas un par de meses antes.

El resto de la banca europea tampoco es que haya hecho perfectamente sus deberes, desde luego. Varias entidades tuvieron que ser compradas por otras entidades (A&L, B&B...) o rescatadas por los diferentes Estados (Dexia, Fortis, Hypo...). Vamos, que de la escabechina no se ha librado nadie. En estas salió Francia proponiendo un rescate "a la americana" pero en Europa, plan que Alemania y otros países descartaron al momento.

Para evitar el pánico, los diferentes Gobiernos tuvieron que salir al paso y garantizar los ahorros para así evitar que los clientes acudieran a los bancos a retirar sus fondos, lo que hubiera provocado el crack del sistema. Por supuesto, en España no fuimos menos y también se garantizaron los depósitos hasta 100.000€ (bueno, sí fuimos menos porque en algunos países no se estableció límite sobre la cantidad asegurada).

Pues resulta entonces que, a pesar del alardeo de que tenemos el mejor sistema bancario del mundo, el (des)Gobierno ha tenido que salir a la palestra para garantizar los depósitos; y no sólo eso, sino que tuvo que habilitar un plan de rescate de entidades financieras, que brilló por su opacidad y falta de transparencia y explicaciones. Nada menos que 150.000 millones de euros sin dar una sola explicación a los ciudadanos. ¡Bien, ese es el talante! Más necesario sería que alguien rescatase a los ciudadanos de los ineptos del (des)Gobierno... Y la pregunta ahora es: ¿alguien va a responder por todo este desaguisado? La responsabilidad de los bancos es patente, desde luego, al haber olvidado las más básicas normas de su propio negocio.

Y con la que está cayendo, las entidades, cómo no, se han puesto las pilas de golpe. Se acabó conceder hipotecas a mileuristas; más vale tarde que nunca, aunque, como dijo Mayayo, "quienes compraron en los últimos años van a sufrir". Atención a lo que pone en el artículo enlazado:

Lo cual pone los pelos de punta a los incautos que firmaron una hipoteca puente diez minutos antes del estallido de la burbuja, a los que se vean obligados a subastar su casa porque no pueden seguir pagando, o a quienes compraron en el pico del boom, que se encuentran en situación de negative equity (el valor de su hipoteca, sin incluir intereses, es superior al de su casa)

Y al terminar el año, la escalada de morosidad llegó hasta el 3.53% en las cajas, mucho más de lo que se auguraba para todo 2009, y cuadriplicada respecto a la tasa de sólo un año antes. Y eso como media, porque las hay en mejores condiciones pero, por supuesto, también en mucho peores... Como muestra un botón, ya que el propio Blesa admitió que la morosidad de Caja Madrid podría superar el 7% en 2009. Si eso es lo que dice, a saber cuál podrá llegar a ser la cruda realidad...

Ante semejante panorama, lo que han hecho los bancos ha sido cerrar el grifo del crédito a saco. Ya comentábamos hace tiempo en este blog que tarde o temprano llegaría el cierre crediticio, como así ha sido, y a las exigencias del IneZPto de que los bancos presten han tenido su respuesta tanto desde el sector bancario como desde su propio (des)Gobierno, donde Solbes defendió la prudencia en la Banca y que sólo se realicen préstamos a solventes. Una vez más, el IneZPto queda con el culo al aire.

Pero el mal ya está hecho; tanto, que el BdE no descarta la intervención en algunas entidades del otrora "país campeón de la solidez financiera", y mientras el IneZPto sigue sacando pecho acerca de la situación de las entidades, otros ya no se creen nada de lo que salga de la boca del mentiroso compulsivo de La Moncloa: ha mentido ya demasiadas veces, y especialmente como profeta de economía no da una a derechas.

Ahora lo que toca es capear el temporal lo mejor posible (muy poco): préstamos a la banca, fusión de entidades para evitar la quiebra (Unicaja y CCM han sido las primeras, a pesar del plan de Chaves de fusionar las cajas andaluzas), nacionalización o estatalización de entidades en problemas o incluso que "salgan del juego" aquellas entidades que no puedan mantenerse a flote por sí mismas, según la AEB o el propio Solbes, lo que significa que las que han asumido demasiados riesgos no merecen ser salvadas.

Lo que ha quedado claro a lo largo de este último año es que, como se dijo desde el Santander en fechas recientes, la banca no es inmune a la crisis tal como nos quiso vender el IneZPto en una más de sus innumerables mentiras. Moody's mantiene su perspectiva negativa sobre el sistema bancario español y advierte de rebajas en la calificación de algunas entidades, mientras que BNP observa un riesgo considerable en nuestro sistema bancario. Es algo de lo que ya advertíamos en este blog hace casi dos años, cuando todo eran risas y juegos y aquí no pasaba nada...

Y en esto, ahora se alzan voces desde la propia banca (el mismísimo presidente del BBVA tildó la situación de "emergencia nacional") abogando por un gran pacto contra la crisis. ¿Dónde estaban los pactos en contra del desmedido aumento de los precios de la vivienda? ¿Dónde la acción contra la especulación que nos ha llevado a donde nos encontramos en este momento? ¿Dónde la ética y el buen hacer en lugar de la avaricia y el pelotazo rápido? Ahora que se ha acabado el negociete y sen ven con el agua al cuello es cuando reclaman ayudas y pactos... ¡Más de uno merecería dar con sus huesos en la cárcel!

Buenas tardes, y templen los nervios.

27 febrero 2009

¿Quién es el responsable de la burbuja inmobiliaria?

Hola amigos.

Hoy no voy a hablar yo; he creido conveniente reproducir un reportaje muy interesante que ha publicado El País acerca de la responsabilidad política en la hecatombe actual del mercado de la vivienda.

Con todo, he de decir que el reportaje me parece un poco sesgado en tanto en cuanto se pretende cargar al anterior Gobierno del PP con una parte importante de las responsabilidades de la actual crisis. Conste que no es que esté en total desacuerdo con ello, ya que en este mismo blog ya se ha comentado que toda esta locura empezó con el PP; sin embargo, no me parece lógico culpar a un Gobierno cinco años después, toda vez que además en su momento el modelo de crecimiento adoptado pudo servir para conseguir salir de una crisis que, por otra parte, ya fue heredada desde el anterior Gobierno socialista. Y además, a fin de cuentas el PP es de derechas; si en su momento aplicó políticas de derechas, ¿se le puede criticar?

Mucho más criticable es el (des)Gobierno del PSOE que sufrimos actualmente, que en cuanto llegó al poder renegó de las críticas que realizaba cuando estaba en la oposición y mantuvo un modelo de crecimiento heredado de un Gobierno "de derechas". Y han tenido cinco años, ¡cinco! para enmendar la cosa, y no sólo no hicieron absolutamente nada sino que durante todo este tiempo se han dedicado a decir que todo iba perfectamente bien.

Lo curioso es que ahora, a la luz de los datos que se dan en el reportaje, parece mentira que nadie quisiera darse cuenta de dónde nos estábamos metiendo... Con todo, desde mi humilde punto de vista el principal responsable de lo que está ocurriendo es quien se metió donde no debía y compró lo que no podía pagar. No parece justo escudarse en la ineptitud de nuestros dirigentes (que lo son, no lo duden) para eludir las propias responsabilidades.

Bueno, sin más, aquí posteo el reportaje. Advierto: ¡es largo!

[NOTA: Los resaltados en negrita son de cosecha propia]


Manuel Arellano y Samuel Bentolila.
Profesores del El Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI)

Resulta que una generación de españoles va a perder sus ahorros porque los ha dedicado a comprar viviendas cuyo precio se está desmoronando. Así que no podremos contar con lo que esperábamos para la vejez y para nuestros hijos. Y muchos se han endeudado tanto que ahora no pueden hacer frente a sus obligaciones. Resulta además que nos hemos especializado en ser albañiles, fontaneros, electricistas, camioneros, cristaleros, fabricantes de puertas, vigas, grúas, baldosas o lavabos, aparejadores, vendedores de hipotecas, tasadores, registradores y un sinfín de ocupaciones relacionadas con la construcción; y que ahora nuestra experiencia laboral ya no vale y tendremos que dedicarnos a otra cosa.

Resulta además que el milagro económico español era un espejismo, porque nos hemos dedicado a construir casas que no habríamos querido construir de haber sabido lo poco que iban a valer en el futuro. Una casa sólo vale para vivir en ella, y si nadie quiere hacerlo, entonces no vale nada. Hemos comprado pisos que están cerrados o a los que vamos unos cuantos días al año, no porque tuviéramos grandes deseos de consumir viviendas, sino porque pensábamos que eran una reserva de valor para el futuro.

Resulta además que nuestros bancos y cajas se han dedicado a prestar a empresas promotoras y constructoras, y que muchas de éstas ahora no pueden devolver los préstamos, lo que podría llevar a la quiebra a los bancos y las cajas si es que pudieran quebrar. Resulta además que nuestros ayuntamientos han disfrutado de unos ingresos insostenibles gracias a las recalificaciones de terrenos y que los dispendios a los que nos han acostumbrado se acaban. Resulta además que los coches que hemos comprado en realidad no los podíamos comprar porque éramos menos ricos de lo que creíamos. Y de ahí a una completa distorsión del tejido productivo.

Finalmente, en cuanto este tipo de actividad insostenible se ha parado, la economía ha entrado en recesión. Para contribuir a entender un desvarío de consecuencias tan negativas, es necesario revisar la senda que han seguido los precios de la vivienda en España, sus causas, su predictibilidad y lo que podría haberse hecho para evitarla.

El crecimiento del sector de la construcción

El crecimiento de la construcción total ha sido altísimo, del 5% al año en 1996-2007. Entre 1998 y 2007, el parque de viviendas creció en 5,7 millones, casi el 30%. En el tercer trimestre de 2007, la construcción suponía el 13,3% del empleo total, muy por encima, por ejemplo, del 6,7% de Alemania o del 8,5% del Reino Unido.

Varios factores han estimulado la demanda de viviendas. Destacan la expansión económica (en parte debida al propio boom inmobiliario) y la consiguiente caída del desempleo, y la reducción de los tipos de interés hipotecarios tras la integración en el euro, del 11% en 1995 al 3,5% en 2003-2005, que a menudo eran negativos tras descontar la inflación. Además, la competencia bancaria ha facilitado el acceso y mejorado las condiciones del crédito hipotecario. También ha aumentado el número de hogares, en especial debido a una entrada masiva de inmigrantes, de alrededor de 4,2 millones entre 1996 y 2007. Por último, ha crecido la compra de inmuebles de familias no residentes, en una magnitud difícil de calcular.

La oferta respondió a la mayor demanda, como muestran los datos anteriores, pero no pudo satisfacerla completamente, lo que dio lugar a grandes subidas de precios de la vivienda: de una tasa de inflación anual del 1% en 1995-1997 se pasó al 18% en 2003 y 2004. En media, entre 1995 y 2007, la inflación de la vivienda fue casi del 10% anual.

En realidad, en la medida en que los agentes tengan expectativas de incrementos futuros de los precios de la vivienda y la demanda se vea influida positivamente por ellas, durante un tiempo es posible observar una espiral de crecimiento de la demanda, la oferta y los precios.

¿Ha habido una burbuja especulativa?

Una burbuja se caracteriza por la presencia de altos volúmenes de transacciones a precios muy distintos del valor económico fundamental. No es fácil de identificar, por la dificultad para calcular bien este último valor. A menudo, la identificación se realiza a posteriori, tras un colapso brusco de los precios. No obstante, en el mercado inmobiliario, por su escasa liquidez, ese colapso es más lento que en los mercados financieros e inicialmente se manifiesta más en las cantidades que en los precios. En España, la venta de viviendas se ha desplomado en 2008, calculándose que a finales del año había entre 650.000 y 1,3 millones de viviendas nuevas sin vender.

En todo caso, la revalorización de la vivienda en España entre 1997 y 2007 ha sido del 191% según The Economist, la segunda mayor de la OCDE y superior a la de países donde no se duda de la existencia de una burbuja, como Reino Unido (168%) o Estados Unidos (85%). En cuanto a la caída, según el INE, en el tercer trimestre de 2007 el precio de la vivienda nueva ha subido un 3,7% en términos interanuales, y el de la vivienda usada ha caído un 11,4%, frente a tasas respectivas de aumento del 9,2% y el 7,5% un año antes. La rapidez y la magnitud de estos cambios apuntan a una burbuja.

Más rigurosamente, los factores fundamentales antes citados (la expansión, los tipos de interés...) no explican por sí solos los precios alcanzados. Las estimaciones disponibles -por ejemplo, las del Servicio de Estudios del Banco de España- indican que los precios observados estaban muy por encima de los niveles justificados por los fundamentos económicos. Esta sobrevaloración se cifraba entre el 8% y el 20% ya en 2003 y entre el 24% y el 35% en 2004. Así, parece claro que una parte significativa de la inflación de la vivienda se ha debido a motivos especulativos: la gente compraba casas como inversión, porque esperaba que se revalorizasen. Además, se consideraban una inversión segura, frente al riesgo de los activos financieros revelado por el desplome de las bolsas de valores de 2002.

Vale la pena señalar que una burbuja no tiene nada que ver con los estados de optimismo o pesimismo colectivos que puedan asociarse con niveles de actividad económica altos o bajos, por la vía de un mecanismo de expectativas autocumplidas. En el caso de una burbuja, los precios no cumplen su función como mecanismo para la asignación correcta de recursos y se producen errores reales. Si la burbuja es grande y duradera, la mala asignación de recursos de ahorradores, empresas y trabajadores puede causar una cuantiosa destrucción de riqueza real.

¿Se sabía que había una burbuja?

Desde 2002, el Banco de España ha alertado sobre la sobrevaloración de la vivienda, aunque ha sido demasiado optimista sobre la probabilidad de que fuera "compatible con una reabsorción paulatina y ordenada", quizá porque temía pinchar la burbuja. En 2003, The Economist estimaba la sobrevaloración en España en el 52%. En 2004, el Fondo Monetario Internacional la situaba en el 20%-30%. Entre los economistas españoles, José García-Montalvo la cifraba en 2003 en un 28,5%, indicando: "En resumen, es muy probable que el mercado inmobiliario español sea una bomba de relojería esperando a ser detonada". No obstante, tanto altos cargos políticos como empresarios negaron repetidamente y hasta fechas recientes que hubiera una burbuja.

¿Eran los responsables políticos conscientes de la burbuja?

El programa electoral del PSOE de 2004 hablaba de apostar "por un nuevo modelo de crecimiento más sólido que el actual". Su candidato a presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decía: "Como tenemos un modelo económico basado en la construcción y en la hipoteca, las familias españolas están hoy más endeudadas que nunca en su historia". Y el entonces coordinador del programa económico del PSOE afirmaba: "Esa política de alquileres que proponemos (...) evita que la gente, ante un cambio de expectativas, se ponga a vender y se produzca un desplome de precios, lo cual sería catastrófico". Ciertamente, el entonces ministro de economía del PP declaraba: "La verdad es que estamos asentados en un ciclo largo y con pocas incertidumbres. Eso es indiscutible. Y lo importante es que es un modelo duradero".

¿Podría haberse hecho algo para evitar la burbuja?

Atajar una burbuja es más fácil (técnicamente) si se cuenta con la herramienta adecuada: los tipos de interés. Es más difícil si no se tienen, como en España, que los ha dejado en manos del Banco Central Europeo (que durante mucho tiempo los mantuvo demasiado bajos para las necesidades de la economía española). No obstante, pensamos que las siguientes medidas, orientadas a conocer realmente el nivel de precios de la vivienda y a reducir las distorsiones fiscales que hacían artificialmente rentable este tipo de inversión, habrían mitigado la burbuja:

1. Mejorar la información sobre los precios de la vivienda. A diferencia de otros países, en España no existe información sobre precios reales de transacción. Sólo desde 2008 se dispone de datos registrales provenientes de las notarías y sólo en forma de índice, no de valor monetario (quizá por sospechar una infradeclaración en los valores escriturados). Hasta entonces sólo había series oficiales del Ministerio de Vivienda elaboradas a partir de datos proporcionados por empresas que tasan viviendas con cargo a los clientes, a menudo para la concesión de hipotecas. Por motivos obvios, ésta no es una fuente fiable. Y la política informativa oficial ha sido lamentable. Por ejemplo, ese ministerio anunció en octubre de 2004 que suspendía la publicación de datos de precios de la vivienda, aunque luego rectificó. Acto seguido introdujo un cambio metodológico que sesga la medición de los precios a la baja. ¡En la actualidad, este ministerio no ofrece en su página web ningún dato de precios anterior a 2005! Y en ningún momento se intentó que el público fuera consciente de la posible sobrevaloración de la vivienda.

Sin embargo, sería posible contar con información sobre el valor real de las transacciones inmobiliarias, por ejemplo, recabándola en una de las encuestas a los hogares que realiza el INE o llevando a cabo una encuesta específica para ello, y usarla para corregir la medición de precios de los cambios de calidad de la vivienda.

2. Reducir la desgravación a la vivienda en el impuesto sobre la renta, que sesga fuertemente las decisiones de inversión de los hogares hacia la vivienda frente a otros activos y, junto con la ley de arrendamientos, favorece la vivienda en propiedad (81,3% de los hogares en 2005) frente al alquiler. En 2002, el 79,7% de la riqueza bruta de los hogares correspondía a bienes inmuebles, frente al 75,5% de Italia o el 38,4% de Estados Unidos. En 2005, el porcentaje era ya del 80%. En 1998, el Gobierno del PP redujo la altísima desgravación existente, pero después no se ha avanzado por esta vía.

3. Aumentar la presión inspectora sobre las empresas y las transacciones inmobiliarias. Estimaciones recientes sitúan a España entre 2004 y 2005 como el tercer país desarrollado con más economía sumergida (20,5% del PIB), tras Grecia e Italia. Este porcentaje sólo se ha reducido en 2,2 puntos desde 2000. Probablemente una parte importante de la actividad oculta se canaliza a través del mercado inmobiliario. El Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda estima la evasión fiscal en el sector inmobiliario en 8.600 millones de euros anuales (alrededor del 0,8% del PIB).

¿Por qué no se intentó atajar la burbuja?

En primer lugar, porque la construcción es un sector intensivo en mano de obra, lo que es importante en un país con una tasa de paro estructuralmente alta. En segundo lugar, porque un aumento del valor de la vivienda favorece al votante mediano, que es propietario de su vivienda. Y en tercer lugar, porque el sector inmobiliario genera cuantiosos ingresos fiscales para el sector público, a los niveles nacional, autonómico y municipal. Por ejemplo, en 2004 suponía el 60% del presupuesto (excluyendo pasivos y transferencias corrientes) de la ciudad de Valencia y el 50% del de Madrid.

El Gobierno del PP se equivocó con su ley de liberalización del suelo de 1998. Creía que con más suelo aumentarían las viviendas y bajarían los precios. Craso error. Se compraban y se construían viviendas no porque fueran baratas, sino porque eran caras y se tenían expectativas de que lo fueran aún más en el futuro. Así, la ley del suelo echó leña al fuego de la burbuja, desencadenando una frenética actividad recalificadora gracias a la cual los gobernantes locales veían llenarse las arcas municipales (cuando no sus propios bolsillos).

Por su parte, los intentos del Gobierno del PSOE de fomentar la vivienda protegida y en alquiler y su nueva ley del suelo de 2007 han sido totalmente ineficaces. En realidad se ha limitado a cabalgar la burbuja hasta sus últimos estertores.

En definitiva, ambos Gobiernos han fallado en un asunto crucial: preservar a los ciudadanos de desmanes económicos que se lleven por delante sus ahorros, su empleo y su prosperidad. Es un fracaso del que se debe aprender para el futuro y por el que procede pedir responsabilidades.

15 febrero 2009

La vivienda no baja

No, qué va...

¡Esto va para abajo que se las pela! Las bajadas de pantalones que hace menos de un año eran algo poco menos que anecdóticas han pasado a verse con toda su crudeza. Y todo a pesar de los esfuerzos del desvergonzado (des)Gobierno en apuntalar el chiringuito.

El caso es que hace ahora cosa de un año que se comenzaban a escuchar ciertas noticias de bajadas de precio del 9% en viviendas de segunda mano y noticias de chollos que empezaban a aparecer. En Pocerolandia, los pisos se intentaban vender hasta 60.000€ más baratos que unos pocos meses antes y los especuladores intentaban quitárselos de encima como fuera. De una forma un poco más oficial, el Salón Inmobiliario de Madrid (SIMA, vaya nombre más premonitorio) abría con descuentos, que no bajadas (sic)...

Ya desde entonces se empezaban a dar toques de atención en las editoriales de prensa, donde incluso El País abogaba por la bajada de precios (muy a pesar de los promotores) y por el necesario ajuste de los precios a la realidad del mercado, al tiempo que se informaba de caídas del 5.9% hasta Septiembre.

Entonces, mientras algunos medios empezaban a hablar de caídas hasta 2011 (el BBVA, en uno más de sus informes, calcula un 25% de caída, al menos hasta que vuelvan a rectificar sus previsiones -a la baja, claro), el señor Chicote se dedicaba a rebuznar en entrevistas digitales, a decir que los precios ya habían bajado todo lo que tenían que bajar y que antes de bajarlos un 30% se los regalaba al banco. ¡Pobrecillo, si esto no ha hecho más que empezar! Ya me gustaría ver a ese impresentable regalando al banco los pisos antes que venderlos, ¡ja! En cualquier caso, que los regale, que los regale... Ya se encargaría el banco de venderlos a lo que el mercado pueda pagar.

Al discurso de Chicote se unía el señor Martí (APCE) al afirmar que los promotores descartaban bajar más los precios. Es curioso, ya que los pobres diablos Martí y Chicote decían esto mientras las inmobiliarias bajaban precios para intentar (que no conseguir) aumentar la demanda.

La pregunta ya no era si el precio de los pisos iba a bajar, sino cuánto. Se ha dicho en algunos medios que el precio actual de la vivienda es el mismo que hace cinco años... o menor aún. La tasadora Tinsa, anteriormente conocida como 'la 17%', ha estimado una caída del 20% en el precio tan sólo en 2009, además de una acumulación de un millón y medio de pisos en stock.

Y para quitarse de en medio ese stock acumulado, condición sine qua non para salir la crisis del sector, los promotores han realizado y siguen realizando las más rocambolescas propuestas al (des)Gobierno: desde pedir que el Estado se hiciese cargo de parte de la hipoteca para paliar la subida del euribor hasta su última ocurrencia: pedir que el Estado subvencione el 33% de la renta para los pisos en stock puestos en alquiler, eso sí, tragando con los números hechos por ellos mismos: pisos que dicen que valen 300.000€ y que pondrían en el mercado a 750€ al mes. Y yo me pregunto: ¿por qué el (des)Gobierno va a subvencionar ese alquiler y no el de cualquier otro inquilino que viva en un piso de un propietario particular? Estos de la patronal constructora es que tienen una cara de cemento... ¡¡Pues no!! La solución para quitar de en medio el stock es la siguiente: vender al precio del mercado real, y no el mercado especulativo y ficticio, apoyado en créditos imposibles, que hemos sufrido estos años pasados.

Y por fin, el dato más esperado: ya es oficial que en 2008 la vivienda bajó un 3.2%. Por supuesto, es seguro que la caída ha sido bastante mayor, pero ya se sabe cómo son estos (des)informes (des)gubernamentales... Otros medios informan de que el precio de la vivienda de 2ª mano ha caído un 40%. Y la fiesta sigue...

Recordar, como colofón, que una caída de precio siempre va acompañada de desempleo, contracción del PIB y restricción de crédito. Eso que no se olvide, para que tengamos presente lo que nos espera en España "gracias" a ZP, su estulticia, su ignorancia y sus mentiras.

Buenas noches y a disfrutar.

01 febrero 2009

El mayor robo de la Historia

Muy buenas a todos.


¡Sí! Cuando más podría escribir acerca de lo que está pasando, menos lo estoy haciendo. Supongo que todos nos damos cuenta de que los acontecimientos están hablando por sí solos.

Como llevo algún retraso (unos cuatro meses, casi nada...) con esto, me voy a permitir la licencia de escribir acerca de algo que ha sucedido hace ya algún tiempo pero que me indigna especialmente, y que además está relacionado con la última entrada: el rescate con dinero público y la responsabilidad de financieros y políticos en todo este embrollo.

Visto lo visto, mis previsiones (que bastantes tildaron de catastrofistas) se han quedado cortas, muy cortas. Estamos ante la peor crisis de, al menos, los últimos 80 años. Y eso si se admite que el crack del '29 fue peor que este que estamos viviendo, porque hay quien ha tildado a la actual como la madre de todas las crisis, y también quien ha dicho que el '29 comparado con esta fue como un juego de niñas en el patio de recreo de un convento de monjas, ¡ahí es ná...!

Por ahora, la crisis se ha llevado por delante a bancos y otras entidades financieras, algunas de ellas con una trayectoria de casi cien años. Entre las víctimas USA, las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, la aseguradora AIG y otras grandes que se han salvado por los pelos después de ser rescatadas por el Gobierno de turno (con dinero de los contribuyentes, claro). Otras como Lehman Brothers no han tenido tanta suerte y han sido abandonadas a su triste (y merecido) destino.

En este vídeo (¡es para verlo!) se puede ver la explicación de la crisis que Leopoldo Abadía dio en el programa de Buenafuente, y en su blog, ahora famoso, se puede tener una explicación más detallada e igualmente amena y graciosa del tema.

Y ante todo este desaguisado, los Gobiernos se dedican a gastar el dinero de los contribuyentes en rescates millonarios. La palma, por supuesto, se la lleva EE.UU, el mayor responsable de la crisis internacional. Desde el pasado Septiembre se empezó a hablar de la necesidad del rescate, empezando por el inepto gañán que han tenido como Presidente hasta hace bien poco (queda claro que W. Bush ha sido una calamidad, la mayor de al menos los últimos 75 años), que habló en TV para empezar a hacer el cuerpo a los ciudadanos y se amenazó con el colapso y la recesión si no se procedía a ello con la mayor celeridad. Curioso que tuvieran entonces tanta prisa por intervenir, cuando se pasaron años dejando a las entidades financieras hacer y deshacer a su libre albedrío...

No deja de resultar curioso que todo eso ocurra en el país que con mayor vehemencia reclama la no intervención estatal, a pesar de la opereta montada por los republicanos para defender su supuesto dogma de anti-intervencionista, pero que después se tragaron. Tras esto, esperemos que sus dirigentes aprendan que hay que moderar las ideologías ultraliberales que abominan de los controles públicos y luego subvienen las crisis con el dinero de los contribuyentes.

Pero lo peor no es que la Administración USA haya tenido que acudir al rescate del sistema financiero; está claro que, a pesar de no gustar nada a los contribuyentes (lógico, por cuanto supone poner dinero del común al servicio de unos irresponsables), una vez que estamos donde estamos la intervención es el menor de los males: como dice Martín Seco, los chantajes del neoliberalismo económico son chantajes, pero no engañan. Lo peor es que los delincuentes financieros responsables de semejante estropicio, que son aún más tóxicos por sí mismos que las propias hipotecas basura que han creado, no paguen su irresponsabilidad como es debido. ¿Se acordarán los dirigentes mundiales de poner coto a semejantes individuos? Está claro que han demostrado una total incapacidad moral para desempeñar los cargos que han ostentado, y ahora sólo falta ver si incurrirán también en una deseable (y merecida a pulso) responsabilidad penal.

Pocas esperanzas tengo de verlos entre rejas, que es donde merecen estar. Pero en fin, dicen que la esperanza es lo último que se pierde, incluso después que el dinero...

Buenas noches, y enhorabuena a los afortunados que aún conservan su empleo. En no mucho tiempo seremos/serán rara avis.

12 septiembre 2008

Sufridores de la socialización de pérdidas

En un marco de tiempo relevante, los mercados no se autocorrigen. Ante esto, ningún gobierno puede permanecer de brazos cruzados mientras un país entra en recesión o en una depresión, ni siquiera cuando han sido causadas por la avaricia de los banqueros. Pero si los gobiernos van a pagar la factura sanitaria de la economía, deben tomar medidas para que sea menos probable que se necesite ingresar en el hospital. La cantinela sobre la liberalización resultó estar equivocada, y ahora estamos pagando el precio. (Joseph E. Stigliz)

Hola amigos, de nuevo en marcha…

Esto que está ocurriendo en el supuesto “mercado capitalista” en que vivimos no tiene nombre. Estamos asistiendo como espectadores de primera fila, a la vez que como paganinis, al enjuague de los excesos con el dinero de los contribuyentes. Dicho con otras palabras, ¡¡nos están tomando el pelo!!

En un aberrante espectáculo de privatización de ganancias y socialización de pérdidas, estamos viendo cómo empresas que se han hinchado de ganar dinero a costa de exponerse a más riesgo del conveniente son ahora rescatadas con dinero público una vez que se ven con el agua al cuello.

En el mundo

La cosa empezó hace ya meses con el Northern Rock, donde el Banco de Inglaterra tuvo nacionalizarlo (es decir, inyectar dinero público) para evitar su quiebra. Vino después el caso Bear Stearns, éste en los EE.UU., que fue comprado por JP Morgan pero ayudado por el respaldo de la FED.

Pero lo más gordo estaba por llegar. Fannie Mae y Freddie Mac, los dos gigantes hipotecarios de EE.UU., han tenido que ser rescatados y nacionalizados por el Gobierno USA. La operación costará a los contribuyentes, inicialmente, 25.000 millones de dólares (el mayor bail-out de la historia del país), dando lugar así a la gran paradoja de que incluso en el mercado autodenominado como el más liberal del mundo (sic) el Gobierno tiene que sacar del atolladero a unas empresas hundidas por su gran afición al dinero fácil y el riesgo extremo. ¿La excusa? Proteger el mercado hipotecario de males mayores y el hundimiento de toda la economía: too big to fail. Claro, saltando con red yo también me hago rico...

Pero con todo, lo más aberrante es que los responsables de semejante desaguisado no sólo no van a pagar sus desmanes y eludir sus responsabilidades, sino que encima van a recibir indemnizaciones millonarias por sus despidos.

Y es que, en estos casos, se demuestra que los gurús del mercado libre no tienen vergüenza ni la conocen siquiera. Aquí tenemos a Bill Gross suplicando ayuda al Gobierno para que ponga liquidez en el mercado, cuando él mismo y su fondo no lo hacen por miedo a las pérdidas. Claro, el dinero público, el de otros, ese sí; pero el suyo, el que ha ganado en épocas de vacas gordas, cuando defendía el no intervencionismo que ha llevado a la actual situación, ese que no se lo toquen.

En general, todo el mundo económico ha aplaudido las decisiones de intervención en el sector financiero bajo la disculpa de que era el propio sistema financiero el que corría peligro. ¡Pues vaya mierda de sistema que permite ganancias estratosféricas sin regulación para unos pocos y luego se encarga, a través del dinero de todos, de los pufos que éstos dejan atrás!

En España

En la parte que nos toca a nosotros en España, la peor lectura que pueden tener estas acciones de rescate es que la idea se “contagie” a nuestros politicuchos, y encima tengan la coartada de que en otros países se ha hecho lo mismo. Y la verdad es que poco han tardado en sucumbir a los placeres del derroche del dinero público, el de todos los contribuyentes, entre los cuales me incluyo.

El proceso seguido para “hacernos el cuerpo” a la socialización de pérdidas recuerda al que han seguido estos mismos mequetrefes para presentar la crisis al iletrado populacho: poco a poco, para que duela menos. Desde que crecíamos al 3.5% en Marzo (antes de las elecciones) hasta hace unos días cuando Solbes ha dicho que “si la recesión sirve para limpiar la economía, la situación no tendrá más importancia”, han pasado sólo seis meses. En seis meses han cambiado la cantinela del “vamos estupendamente” a dar por inevitable una recesión y buscarle una lectura positiva. ¡Atención al demoledor comentario! Solbes parece haber querido decir algo así como que la economía está que da asco y ya “de perdidos al río”, admitiendo con desgana que la suerte ya está echada. Y entre un punto y otro, de todo: desaceleración acelerada (sic), negación de la crisis, pequeñas turbulencias, unos meses de bajo crecimiento, varios trimestres muy duros…

Pues bien, en el caso del rescate malgastando dinero público, ésta es también la estrategia. Empezó Solbes diciendo que no era su trabajo “preocuparse de que caiga o no el precio de la vivienda” al tiempo que Almunia, desde Europa, aplaudía la política no intervencionista de Solbes y se oponía al rescate de las constructoras.

Pero mire usted que, acto seguido, salta la Corredor y anuncia que el Gobierno dedicará 300 millones de euros a comprar suelo a promotoras privadas, es decir, que los pufos de las inmobiliarias van a ser pagados por todos los españoles vía impuestos.

Y esta misma semana, el indecente presidente que tenemos nos vuelve a mentir en la misma cara al proclamar en un pequeño pueblo minero que no iba a emplear dinero para salvar empresas que han obtenido grandes beneficios y, horas después, anunciar una línea de 3000 millones en créditos ICO para rescatar al sector inmobiliario utilizando los impuestos de los contribuyentes, con el beneplácito de su partido. ¿Acaso se puede tener mayor caradura? ¿¡¡Cuál es la catadura moral del individuo que tenemos en La Moncloa!!?

Pero es que, además, estas ayudas podrían ser ilegales al ir en contra de las leyes de la UE, por no hablar de que resulta vergonzoso que se destine esa ayuda a un sector que: a) Ha ganado miles de millones; b) Está absolutamente hipertrofiado y necesita reducir su tamaño; c) Forma parte del problema y no de la solución a la crisis; y d) Ha sido foco de corrupción y evasión de impuestos a raudales. Además, todo el dinero que se destine a él será dinero tirado, dado que es imposible mantener un sector tan absolutamente enorme y con una productividad y valor añadido tan míseros.

En los reinos de Taifas

Lo malo de tener a diecisite presidentes y pico es que cada uno de ellos hace y deshace en su cortijo particular lo que le da la gana. Medidas como la tomada por la Junta de Castilla y León de comprar los pisos nuevos sin vender son un ejemplo de ello. ¿La justificación? Pues que "hay que dar garantía a los promotores de que tendrán comprador en unos momentos difíciles". Es decir, si terminada la obra hay una fuerte demanda y los pisos se venden con facilidad, se suben los precios y el obtiene beneficios estratosféricos. Si, por el contrario, la demanda es débil y resulta difícil vender los pisos, aparecen los impuestos de todos como garante de las ventas y el promotor no pierde ni un euro (y seguramente ganará alguno...).

El resultado neto es que se establecen unos precios mínimos por decreto. Si hay compradores a precios altos puede subir los precios hasta el infinito, pero si falla la demanda no hay de qué preocuparse porque el gobierno, robando a los contribuyentes, le garantiza que nunca será necesario bajar los precios por debajo de este límite garantizado. Esta es la política aplicada por el gobierno socialista de Castilla y León. ¿Socialismo? Sí, de ricos; y encima nos lo intentarán vender como un plan social para ayudar a los más desfavorecidos... ¡Valiente vergüenza de partido socialista que sufrimos en España!

Pero no es este el único desmán que se han apuntado estos inútiles, ineptos y despilfarradores reinos de Taifas llamados Autonomías, no... En Valencia también hacen de las suyas, avalando con 300 millones a las cajas de ahorro. Y en Andalucía, más de lo mismo, con el insufrible Chaves (dos décadas en el poder y aún manteniendo a Andalucía entre las regiones más pobres de Europa) saliendo en auxilio de la falta de liquidez de las cajas.

Pero es que resulta que los de enfrente no pintan mucho mejor... Entre las propuestas del PP de Andalucía para atajar la crisis (buena enumeración y crítica aquí) se encuentra, nada menos, que la siguiente:

Creación un Fondo Compensatorio de Hipotecas con una aportación inicial de 125 millones de euros para atender los desequilibrios provocados por la crisis y paliar las situaciones de riesgo patrimonial de muchas familias andaluzas. Asimismo, el gobierno andaluz avalará ante las entidades crediticias a aquellos andaluces que soliciten préstamos para comprar una vivienda de protección oficial.

¡Ole, ole y ole! Así, los que se metieron en algo que no podían comprar, los que aprovecharon para meter el Audi y el viaje al Caribe en la hipoteca o, simplemente, los que lo hicieron para especular podrán disponer de los impuestos de todos para hacer frente a su situación de riesgo patrimonial. ¡Toma ya! Esto sí que es responsabilizar a cada uno de los actos y decisiones que toma...

Y no digamos del aval para VPO. Como la Junta estará detrás, las cajitas de ahorro podrán seguir concediendo hipotecas a insolventes de facto, que ya pagaremos todos con nuestros impuestos en caso de pufo.

Por último, recordemos que otra de las propuestas del PP (esta vez a nivel nacional) en la materia es aumentar la desgravación fiscal por compra de vivienda hasta el 25%, ¡e incluso se ha llegado a oír que sería aplicable también a segundas residencias! En fin, para mear y no echar gota...


Y después de todo esto, queda preguntar: ¿Dónde está la responsabilidad individual? ¿Dónde queda ese sano principio de que cada palo aguante su vela? Si la estupidez sale gratis total, ¿no se sentirán tentados a reincidir? Y es más, ¿no es como para que se nos quede cara de tontos a quienes han/hemos sido prudentes? Esto sí que es favorecer al incauto y perjudicar al sensato. Pues lo que yo digo es que ¡¡no con mi dinero!!

Y ante este panorama, ¿qué nos queda? ¿Emigrar a un país decente? ¿Denuncia ante la Comisaria de Competencia de la UE (enlace de denuncia)? ¿Insumisión fiscal? Se aceptan sugerencias.

Buenas noches, y paciencia. Algunos la vamos a necesitar...